Instrucciones

En esta actividad, el grupo se transforma en un bosque, y cada participante encarna un tipo de árbol diferente.

Una persona asume el papel del Viento, se coloca delante del grupo y guía sus movimientos con movimientos de barrido de la mano.

El viento controla la velocidad, la intensidad y la dirección, y determina la respuesta de los árboles.

Cada participante decide libremente qué tipo de árbol es:

  • Un roble fuerte resiste el viento, moviéndose sólo ligeramente.
  • Un abedul joven se balancea dramáticamente con cada ráfaga.
  • Un sauce ondula y fluye.
  • Un pino se mantiene erguido, doblándose sólo en las puntas más altas.

Para mejorar la experiencia, el Viento puede empezar dirigiendo un ejercicio de respiración (tres inhalaciones y exhalaciones profundas). Alentar la respiración profunda, combinada con el sonido del viento, ayuda a los participantes a sentirse tranquilos, enraizados y conectados, fomentando un sentimiento de unidad al respirar juntos como un solo bosque.