Las siguientes actividades están incluidas en este plan preelaborado:

Primer día

Si no puedo oírte, bajaré el volumen.

Instrucciones

Llevamos al grupo a una zona con agua o un manantial natural (si no dispones de uno, se creativo), recogiendo materiales como madera, piedras, hojas y cortezas por el camino, o utilizando lo que ya hay allí.

Se pide a los participantes que guarden silencio, escuchen los sonidos de la naturaleza y conecten con ellos creando nuevos sonidos con los materiales recogidos.

A medida que avanza la actividad, se desarrolla de forma natural un ritmo al que cada participante se une gradualmente para crear una melodía. Para lograr la armonía, los participantes deben escucharse unos a otros y ajustar el sonido para crear un sonido equilibrado y continuo.

Yo digo dos pinturas

Instrucciones

  1. Forme parejas de niños.
  2. Cada niño recibe un dibujo, pero no puede enseñárselo a su compañero.
  3. Por turnos, un niño describe el dibujo con detalle, mientras que el otro dibuja y colorea según la descripción.
  4. Cuando terminan, cambian los papeles y ocultan el dibujo a su compañero.
  5. Cuando ambos han terminado de dibujar, cada niño hace una descripción subjetiva y objetiva de la imagen explicada.
  6. Por último, revelan los cuadros originales y comparan las semejanzas y diferencias entre la versión original y la recreada.

Zonas de confort

Instrucciones

Crea tres círculos concéntricos en el suelo, lo suficientemente grandes para que quepan todos los alumnos. También puedes utilizar tiza para dibujarlos. Cada círculo representará una zona. Explica las distintas zonas a los alumnos haciéndoles situarse primero fuera de los círculos. Después, invítales a entrar y a imaginar (en silencio) cómo se sienten mientras les explicas cada zona. Después de cada explicación, pídeles que vuelvan a salir. Realice la última zona (zona de pánico) rápidamente, ya que puede ser desencadenante para algunos alumnos.

  • Zona de confort: es aquella en la que la persona se siente más cómoda y relajada. Normalmente incluye actividades que son familiares y rutinarias, como pasar tiempo con amigos cercanos o jugar a videojuegos. En esta zona, podemos respirar con facilidad y nuestro ritmo cardíaco se mantiene lento o normal.
  • Zona de desafío: Aquí es donde se produce el aprendizaje y el crecimiento a través de nuevas experiencias. La persona está alerta, no totalmente a gusto o relajada, pero el reto es manejable. Por ejemplo, hablar ante una clase, practicar un nuevo deporte o hacer un examen. En esta zona, es posible que nos suden las palmas de las manos, respiremos un poco más rápido y experimentemos un ritmo cardíaco elevado.
  • Zona de pánico: Aquí es donde una persona está completamente fuera de su zona de confort y es incapaz de manejar la situación o sus emociones. El pensamiento racional se vuelve difícil, lo que lleva a una escalada emocional o a un cierre total (inmovilización). La persona experimenta angustia y puede convertirse en una experiencia traumática. Un ejemplo podría ser escalar en una zona al aire libre teniendo un fuerte miedo a las alturas.

A continuación, les pedimos, empezando todos fuera del círculo, que se introduzcan en la zona que creen que representa tyhem en diferentes situaciones. Empezamos con actividades cotidianas: por ejemplo, comer helado (todos estarán en el círculo más pequeño), ir al cine, ver películas de terror (poco a poco iremos diciendo cosas que a unos les gustan y a otros no). Repetir 12 o 15 preguntas, haciendo que los alumnos salgan de los círculos antes de cada una.

Luego hablaremos de situaciones al aire libre como dormir en una tienda de campaña, estar sin teléfono, usar una brújula, hacer senderismo, lo que se nos ocurra. Si el grupo es lo suficientemente maduro, también puedes hacer que digan algunas situaciones. Después de algunas rondas, les pediremos que reflexionen sobre cómo las diferentes situaciones pueden ser desafiantes o no para diferentes personas, y cómo debemos apoyarnos mutuamente en estos días.

El lienzo del jardín

Desarrollo de la actividad

Parte 1 – Exploración sensorial

Los participantes se dividen en pequeños grupos y reciben cestas para recoger elementos naturales como hojas, flores y piedras. Se les anima a tocar, oler y observar los colores y texturas de los elementos recogidos.

  • A los participantes con dificultades auditivas se les puede proporcionar material explicativo visual.

Parte 2 – Creación de arte natural

Con los elementos recogidos, cada grupo crea un “collage natural” sobre un papel de fondo.

  • Los participantes pueden pintar o añadir colores a sus materiales para dar rienda suelta a su creatividad.
  • Para aquellos con limitaciones motrices, se pueden proporcionar pinceles o esponjas más grandes para facilitar la aplicación de la pintura.

Parte 3 – Compartir y exponer

Una vez terminadas sus obras de arte, los grupos participan en una miniexposición en la que muestran sus collages y comparten sus experiencias.

  • Opcionalmente, puede instalarse una zona de exposición para que todos puedan apreciar las creaciones.
  • La actividad concluye con un círculo de debate sobre lo que aprendieron los participantes, cómo se sintieron y sus momentos favoritos.
  • Opcional: Se puede ofrecer un tentempié saludable para celebrar la finalización de la actividad.

Material necesario

  • Pinturas y pinceles no tóxicos
  • Papeles con diferentes texturas (papel de lija, celofán, toallas de papel, papel de seda)
  • Materiales naturales (hojas, flores, ramas)
  • Cestas para recoger objetos
  • Cajas de arena o tierra para la exploración táctil
  • Altavoz con música suave de fondo para crear un ambiente relajante

Pizza

Preparación

Los participantes se sientan en círculo, todos mirando en la misma dirección, uno detrás de otro. La tarea del grupo es “preparar una pizza italiana”, con la bandeja (sus manos) colocada a la espalda de cada participante.

Deben seguir los siguientes pasos:

  • Amasar la masa (masajear los músculos de la espalda).
  • Extender la masa (presionar suavemente).
  • Añadir los ingredientes (simular que se espolvorea queso, se cascan huevos y se corta salami).
  • Coloca la bandeja en el horno y espera a que se “hornee”.
  • ¡Disfruta de la pizza!

El facilitador demuestra los movimientos de cada paso, asegurándose de que los participantes siguen los gestos correspondientes.

Después de sacar la primera “porción” del horno, el grupo cambia de dirección, permitiendo que los que dieron los masajes ahora los reciban.

Mirando alrededor del fuego

Instrucciones

La última actividad del día es el encendido del fuego, que se supervisará durante toda la noche.

Durante el día, se elabora una lista de voluntarios y se asigna a cada participante un turno de una hora para atender el fuego.

Cuando todos se acuestan, comienza el primer turno. La tarea de cada participante es cuidar el fuego y escuchar atentamente los sonidos de la naturaleza durante la noche.

Se colocará un objeto y una herramienta junto al fuego para que cada participante pueda dejar una huella de su experiencia, que será continuada por la siguiente persona.

Al cabo de una hora, el voluntario despertará al siguiente y lo acompañará hasta el fuego. Este ciclo continúa hasta el amanecer.

Las huellas recogidas pueden exponerse o utilizarse en otras actividades.

Segundo día

El viento y el bosque

Instrucciones

En esta actividad, el grupo se transforma en un bosque, y cada participante encarna un tipo de árbol diferente.

Una persona asume el papel del Viento, se coloca delante del grupo y guía sus movimientos con movimientos de barrido de la mano.

El viento controla la velocidad, la intensidad y la dirección, y determina la respuesta de los árboles.

Cada participante decide libremente qué tipo de árbol es:

  • Un roble fuerte resiste el viento, moviéndose sólo ligeramente.
  • Un abedul joven se balancea dramáticamente con cada ráfaga.
  • Un sauce ondula y fluye.
  • Un pino se mantiene erguido, doblándose sólo en las puntas más altas.

Para mejorar la experiencia, el Viento puede empezar dirigiendo un ejercicio de respiración (tres inhalaciones y exhalaciones profundas). Alentar la respiración profunda, combinada con el sonido del viento, ayuda a los participantes a sentirse tranquilos, enraizados y conectados, fomentando un sentimiento de unidad al respirar juntos como un solo bosque.

Cruzar el río

Preparación

Esta actividad puede realizarse utilizando dos mantas o varias hojas de papel, que servirán de “puente”.

El objetivo es desplazarse del Punto A al Punto B sin pisar el suelo (que representa el agua). Los participantes sólo pueden desplazarse pisando las mantas o las hojas. Como el espacio es limitado, deben utilizar la comunicación, la planificación y el trabajo en equipo para tener éxito.

Tras el juego, puede celebrarse una sesión de reflexión para debatir las decisiones tomadas, sus consecuencias y cómo se relaciona esto con los retos de la vida real cuando se trabaja con otras personas.

Material necesario

  • Mantas u hojas de papel (siéntete libre de ser creativo con los materiales disponibles).

Variaciones

  • Para aumentar la dificultad, cada participante debe cruzar de una forma diferente (por ejemplo, si una persona camina, la siguiente debe saltar, deslizarse o encontrar otro método).
  • Si los participantes tienen dificultades, los que ya hayan cruzado pueden ayudar de formas creativas, como hacer una silla con las manos o llevar a otro participante a la espalda.

Un paso adelante

Actividades de desarrollo

Cree un ambiente tranquilo con música suave de fondo. Pide a los participantes que elijan una tarjeta de rol al azar de un sombrero, de modo que su personaje no se revele a los demás.

Pida a los participantes que se identifiquen con el personaje que se les ha asignado. Explíqueles que va a leer determinadas situaciones o acontecimientos. Siempre que puedan responder “sí”, deben dar un paso adelante. Si no pueden, deben quedarse quietos. Lee cada afirmación una por una. Al final, pida a los participantes que observen sus posiciones finales. Déles un par de minutos para que abandonen sus personajes antes de pasar a la sesión de reflexión en grupo.

Material necesario

  • Tarjetas de juego de rol preparadas en pequeñas hojas de papel.
  • Un espacio exterior seguro donde los participantes puedan moverse libremente.

Situaciones

  • Nunca has tenido graves dificultades económicas.
  • Tienes una vivienda digna, teléfono y televisión.
  • Tu lengua, religión y cultura son respetadas en la sociedad en la que vives.
  • Tu opinión sobre cuestiones sociales y políticas es importante y se escucha.
  • Los demás te consultan sobre cuestiones importantes.
  • No tienes miedo de que te pare la policía.
  • Sabes dónde pedir consejo y ayuda cuando los necesitas.
  • Nunca te sientes discriminado por tu origen.
  • Tienes una protección social y médica adecuada.
  • Puedes permitirte unas vacaciones una vez al año.
  • Puedes invitar a amigos a cenar a tu casa.
  • Llevas una vida interesante y eres optimista/o sobre tu futuro.
  • Puedes estudiar y hacer la carrera que quieras.
  • No temes ser acosada/o o agredida/o en la calle o por los medios de comunicación.
  • Puedes votar en las elecciones nacionales y locales.
  • Puedes celebrar importantes fiestas religiosas con tu familia y amigos.
  • Puedes asistir a un seminario internacional en el extranjero.
  • Puedes ir al cine o al teatro al menos una vez a la semana.
  • No temes por el futuro de tus hijos.
  • Puedes comprarte ropa nueva al menos una vez cada tres meses.
  • Puedes enamorarte de quien quieras.
  • Tus capacidades y competencias son reconocidas y respetadas en la sociedad.
  • Puedes utilizar y beneficiarte de Internet.
  • No temes los efectos del cambio climático.
  • Puedes navegar por cualquier sitio web sin miedo a la censura.

Ejemplos de tarjetas de funciones

  • Madre soltera en paro.
  • Presidenta de una organización política juvenil.
  • Hija del director de un banco local.
  • Estudiante universitaria de economía.
  • Hijo de un inmigrante chino que dirige con éxito un negocio de comida rápida.
  • Chica árabe musulmana que vive con padres religiosos.
  • Hija de un embajador estadounidense.
  • Soldado que cumple el servicio militar obligatorio.
  • Propietario de un próspero negocio de importación y exportación.
  • Joven en silla de ruedas.
  • Un obrero jubilado.
  • Una chica romaní (gitana) de 17 años que nunca terminó la escuela primaria.
  • Novia de un joven artista adicto a la heroína.
  • Una prostituta de mediana edad infectada por el VIH.
  • Una lesbiana de 22 años.
  • Una licenciada en paro que busca trabajo.
  • Una modelo afrodescendiente.
  • Un refugiado afgano de 24 años.
  • Un sin techo de 27 años.
  • Un inmigrante indocumentado de Mali.
  • El hijo de un granjero de 19 años de una remota aldea de montaña.

Síntesis

Esta actividad es una herramienta eficaz para reflexionar sobre la desigualdad y cuestionar el mito de la meritocracia. Destacan el hecho de que no todo el mundo parte del mismo punto en la vida y que el camino hacia el éxito está fuertemente influenciado por el estatus socioeconómico, la etnia, la identidad de género y otros factores. Se anima a los participantes a debatir sus propias experiencias, reflexionar sobre sus privilegios y considerar cómo estas desigualdades configuran las oportunidades reales.

Caminar conscientemente

Preparación

Comienza con una reunión de grupo e introduce el concepto de mindful walking. Explique que es una oportunidad para involucrar plenamente los sentidos y estar presente mientras se explora la naturaleza. Anime a los participantes a olvidar las distracciones (por ejemplo, teléfonos, conversaciones en voz alta) y a centrarse en la experiencia propria de caminar.

  • La atención plena consiste en concentrarse en el momento presente sin juzgar.
  • Caminar consciente significa prestar atención a cada paso, a los sonidos que nos rodean, a la textura bajo nuestros pies y al ritmo de nuestro cuerpo.

Dirige al grupo a un camino suave y deja que caminen en silencio. Mientras caminan, ofréceles sugerencias periódicas para ayudarles a mantener la atención en lo que les rodea.

Llamadas de conducción

  • Paso 1: “Respira hondo. Respira profundamente. Al exhalar, libera cualquier tensión o pensamiento”.
  • Paso 2: “Ahora presta atención a tus pies. A cada paso, nota cómo sientes el suelo. ¿Es blando, rocoso o irregular?”.
  • Paso 3: “Fíjate en los sonidos que te rodean. ¿Qué oyes? ¿Pájaros, viento, susurro de las hojas?”.
  • Paso 4: “¿Qué olores hay en el aire? ¿Reconoces alguna flor o árbol?”.
  • Etapa 5: “Observa los colores que te rodean: ¿cómo cambian al caminar? Fíjate en cualquier patrón o detalle que no hayas visto antes.

Anima al grupo a mantener la atención en estas experiencias sensoriales.

Caminar en silencio

Después de las indicaciones, pide al grupo que camine en silencio unos minutos más para que puedan experimentar plenamente la presencia de la naturaleza. Anímales a notar el ritmo de su respiración y de sus pasos.

Reflexión final (5 minutos)

Reúna al grupo e invíteles a compartir sus experiencias. Haga preguntas reflexivas como:

  • “¿Qué has notado en tu entorno que no hubieras notado antes?”.
  • “¿Cómo te has sentido caminando en silencio?”.
  • “¿Qué has notado en tu cuerpo o en tu mente mientras caminabas?”.