Instrucciones
Llevamos al grupo a una zona con agua o un manantial natural (si no dispones de uno, se creativo), recogiendo materiales como madera, piedras, hojas y cortezas por el camino, o utilizando lo que ya hay allí.
Se pide a los participantes que guarden silencio, escuchen los sonidos de la naturaleza y conecten con ellos creando nuevos sonidos con los materiales recogidos.
A medida que avanza la actividad, se desarrolla de forma natural un ritmo al que cada participante se une gradualmente para crear una melodía. Para lograr la armonía, los participantes deben escucharse unos a otros y ajustar el sonido para crear un sonido equilibrado y continuo.

